viernes, 1 de febrero de 2013

Imagina de Liam Payne. Segunda Parte

SEGUNDA PARTE:
Los días pasaban y tú y Liam cada vez os llevabais mejor. Esa tarde de Marzo a Liam le daban el alta, tú aún debías quedarte 3 días más. 
L: bueno, a mi me mandan ya a casa, ten mi teléfono, me a encantado conocerte y me gustaría seguir en contacto contigo aunque vendré a verte.
Tu: a sido un placer compartir habitación contigo estas semanas.
Intercambiasteis telefonos y Liam se fue. Tú estabas deseando llegar a casa con Peter. Liam fue a visitarte esos dos días y al tercero, por la tarde ya estabas recogiendo tus cosas para irte. Un taaxi te llevó ante tu piso y subiste sigilosa para darle una sorpresa a Peter. La sorprendida en este caso fuiste tu, pues al llegar a la habitación en silencio, Peter estaba metido en la cama con una completa desconocida para ti y con toda la ropa esparcida por el suelo. Miles de lágrimas se desprendían de tus ojos y viajaban por tus mejillas. Hiciste la maleta, en absoluto silencio, y abandonaste el piso. Fuiste a parar a la parada de autobús que había en frente de tu casa ya que no podías andar bien con muletas y maleta. Te sentaste y continuabas llorando si remedio alguno. Tus manos tapaban tu rostro. No sabías que hacer ni a donde ir. Una mano tocó tu hombro. Alzaste la vista y allí estaba él.
L: que te pasa *TN*?
Tu: Liam, que haces aqui?
L: he venido a comprar una tortuga a la tienda de animales que hay al doblar la esquina y te he visto llegar y sentarte aquí.
Tu: siempre estás cuando te necesito...
L: por que lloras? tienes una sonrisa hermosa que mostrarle al mundo.
Tu: me han dado el alta y cuando he llegado a casa Peter estaba... en la cama... con otra. 
Liam notó como temblabas y cómo la luz de tu mirada se estaba apagando y te abrazó.
L: ya está, pequeña.- susurró en tu oído.
Sin separarte de él tu también le susurraste ''gracias''.
Tras un rato así os despegasteis al fin.
L: por que me das las gracias?
Tu: por abrazarme...
L: un abrazo te lo puede dar cualquier persona...
Tu: ya, pero no cualquier persona, yo creo que solo tú, me hace sentir a salvo entre sus brazos...
El viento sopló fuerte y azotó tu cara secando tus lágrimas. Tu, para contenerlas te mordías el labio inferior. Liam y tu hablabais entre miradas. Tomó tu mano.
L: sé que estás sola así que... vente a mi casa.
Tu: Liam no puedo...
No pudiste seguir hablando ya que besó tu mejilla. Sus dulces labios rozando tu piel, una sensación reconfortante.
Tu: está bien...
L: así me gusta, ya verás como en dos días estás más feliz que nunca.
Tu: será difícil.
L: bueno, tú solo concentrate en en mantener la mente en blanco y vámonos a por la tortuga.
Tu: de acuerdo, gracias de nuevo.
Te levantaste con dificultad. Liam como buen caballero cogió tu maleta. Cuando llegasteis a la tienda de animales, Liam escogió una pequeña tortuga y os fuisteis a su casa, a su enorme casa. Jardín gigante con piscina en la parte de atrás, dos pisos, salón enorme, cocina de ensueño, dos baños, cuatro habitaciones, jacuzzi... Perfecto todo.

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