PRIMERA PARTE:
Eres una veinteañera que trabaja en un Pub. Eres una de esas famosas gogos que por las mañanas es de lo mas reservada y tierna y por las noches se transforma en una guarra de lo mas sexy. Esa noche el jefe te pago más de lo habitual ya que era el aniversario del Pub y había el doble de gente de lo normal. Estabas en tu barra bailando junto a tu compañera y decidisteis hacer un descanso para beber algo. Le pedisteis dos vodkas al camarero y te llamo la atención un chico guapísimo, de camisa negra, ojos verdes y pelo rizado. El preguntaba por la vacante de camarero. Debió de ver el anuncio del mostrador cuando bailaba y bebía algo y debió de acercarse a preguntar. En ese momento os mirasteis, tus mejillas adquirieron ese tono rosado y el chico misterioso te sonrío. Entonces llego vuestro jefe y os hecho la bronca porque el descanso ya había pasado hace mas de cinco minutos. El chico de ojos verdes le pregunto por el puesto de camarero y este le dijo que empezaría mañana. Tú y tu amiga volvisteis a vuestra barra a seguir trabajando. Cuando acabasteis de trabajar para volver a casa eran ya las cinco de la madrugada. Era un trabajo guay porque solo ibas los sábados por la noche y te pagaban bastante dinero. Cuando ibas por un callejón sentiste pasos que te seguían. Sentiste el calido aliento de alguien en tu cuello. X: hola señorita, tu y yo vanos a tener una charla muuuy alocada. Te diste la vuelta asustada. Era un hombre de unos treinta años. Reconociste su cara, era uno de los que estaban en el Pub, mirando como bailabas tan seductoramente. Tu: Ey déjeme, yo con usted no voy a ningún lado X: eso ya lo veremos, gatita... Sube al coche, ya veras que noche te espera. Te cogió de la muñeca y te arrastro hacia el, te metió mano mas de una vez. Tú gritabas. X: gatita... Si te vas a divertir... No opongas resistencia... Tú te revolvías del asco y no parabas de intentar liberarte. X: esta bien sucio pervertido, suelte a la chica ¡YA! Tú te quedaste inmóvil sin saber que hacer o que decir. X: Vamos, ya me as oído, suéltela. Las manazas de aquel cerdo te liberaron. Oíste el motor de su coche y se alejo. El chico que te había salvado te acaricio la espalda. Tú empezaste a llorar. El chico te agarro de la cintura y te giro. Te miro a los ojos y tú reconociste ese rostro tan jodidamente perfecto, era el chico del bar. Te seco las lágrimas y te abrazo. Te dijo al oído: ya paso bella, Harry esta aquí. Al parecer se llamaba Harry. Le susurraste al oído gracias. Os separasteis y tú ya llorabas menos. H: cual es tu nombre? Tu: *Yaiza*/*TN* gracias por esto Harry, has aparecido de la nada... Como un ángel de la guarda H: no ha sido nada. Un momento... Yo te e visto en el Pub! Tu eras esa chica sexy morena que se movía de maravilla en la barra Tu: la misma H: y bueno... Te puedo acompañar a casa? Tu: si por favor, después de lo de antes no me apetece andar sola por ahí H: donde esta tu casa? Tu: a dos manzanas de aquí. H: no puede ser, la mía también, veras me mude hace una semana... Tu: que casualidad, pero me alegro de que por fin tenga un vecino sociable porque loa demás son todos unos arranciaos. Reísteis. Harry consiguió hacerte sonreír y sentirte a salvo. Cuando llegasteis a casa, Harry te dijo que el también trabajaría en el Pub, pero de camarero así que le verías bastante. Os despedisteis con dos besos e intercambiasteis números de teléfono aunque eso no os hacia mucha falta ya que estabais a diez pasos el uno del otro. Tú vivías sola y al parecer Harry también.
A la mañana siguiente te despertaste tarde, como todos los domingos. Eran casi las 3 de la tarde y bajaste a la cocina en pijama a hacer la comida. Sentiste el timbre sonar y fuiste a ver. Era Harry. H: hola, siento molestarte a estas horas, me acabo de levantar y voy a preparar la comida pero no tengo sal… Tu: hahahah yo también acabo de levantarme, pasa que te busco la sal. Realmente todo eso era una excusa para verte.Tu: aquí la tienes H: muchas gracias Tu: oye Harry… te gustaría quedarte a comer? No tengo hecha la comida, pero si me ayudas tal vez… H: estupendo! Harry y tú hicisteis pollo y patatas, pusisteis la mesa y os sentasteis a comer mientras os conocíais más. Harry tenía un físico que te atraía mucho. Cuando acabasteis de comer recogisteis la mesa y os sentasteis en el sofá a ver la tele. Os quedasteis dormidos los dos. A las dos horas te despertaste con la cabeza apoyada sobre el pecho de Harry, tumbada a su lado. Él despertó también. H: buena siesta princesa Tu: princesa? H: sí, princesa, te molesta? Tu: por que me llamas así? H: es que lo eres, pero si te molesta… Tu: no, no tranquilo hahahah y no soy una princesa, soy una gogo! Eso no tiene nada de princesa, además no tengo ni príncipe ni corona H: hahaha para mí lo eres Tu: Harry tengo que lavar el coche… H: te ayudo entonces.
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